
Cacería humana en Sarajevo.
Gustavo Ve
EZIO GAVAZZENI entrevista exclusiva
La causa se ha abierto gracias al impulso del escritor y periodista Ezio Gavazzeni, quien presentó un dosier de 17 páginas ante las autoridades italianas. Su investigación sugiere que el horror no fue fruto del caos de la guerra, sino una operación logística meticulosamente organizada para satisfacer la perversión de ciudadanos occidentales.
Lo que durante tres décadas fue relatado en los Balcanes como una leyenda urbana, ha tomado visos de realidad, finalmente, en los despachos judiciales de la Unión Europea. La Fiscalía de Milán, bajo la dirección del fiscal Alessandro Gobbis, ha iniciado la investigación para poner nombres y apellidos a los participantes del "Sarajevo Safari": un exclusivo y macabro circuito turístico donde el trofeo de caza era la vida humana.
https://m.imdb.com/es/video/vi4016031769/?playlistId=tt23861448&ref_=ext_shr_lnk
El itinerario del horror: De Trieste a las colinas de Sarajevo
Según los testimonios recopilados, el engranaje del "safari" funcionaba con precisión quirúrgica. Los clientes —hombres de negocios y profesionales de alta reputación— se daban cita los viernes en la ciudad de Trieste, al noreste de Italia. La logística de lo que hoy se denomina "Sarajevo Safari" no era un evento improvisado, sino una operación estructurada que aprovechaba el vacío legal de la guerra y la infraestructura del ejército serbobosnio.
Una operación planificada en tres etapas
Según las investigaciones fiscales y los testimonios de ex-oficiales como Edin Subašić, la operación se dividía en fases logísticas muy precisas:
- Punto de reunión y origen: Los clientes se citaban en Trieste (Italia) o Verona. No eran soldados de fortuna, sino civiles adinerados con una afición extrema por las armas.
- El puente aéreo: Desde Italia volaban a Belgrado a través de la aerolínea Aviogenex. Belgrado, a diferencia de Sarajevo, mantenía conexiones aéreas internacionales normales, lo que permitía a los "turistas" entrar al país sin levantar sospechas.
- El traslado al frente: Una vez en Belgrado, eran escoltados por el Servicio de Seguridad del Estado de Serbia. Dependiendo del "rango" y el precio pagado, eran trasladados a la zona de guerra de dos formas: a) Helicóptero: Directamente desde Belgrado hasta Pale (el cuartel general serbobosnio). b) Carretera: En vehículos oficiales para evitar los controles internacionales.
- Posicionamiento: Los "clientes" eran llevados al barrio de Grbavica, una zona ocupada que ofrecía una vista panorámica y directa hacia el centro de Sarajevo. Allí, se les asignaba un puesto de tiro junto a francotiradores profesionales que actuaban como "guías"
- La "Caza": Durante el fin de semana, se les facilitaba armamento y acceso a puntos estratégicos para disparar contra la población civil de la ciudad sitiada.
Los participantes pagaban sumas que hoy equivaldrían a entre 80.000 y 100.000 euros.
El coste de la "experiencia" variaba según el perfil de la víctima: los niños representaban la tarifa más alta, seguidos de mujeres y hombres jóvenes.
Los ancianos, en este mercado de la muerte, eran a menudo considerados "blancos gratuitos" incluidos en el paquete. Para los investigadores,incluido el fiscal Gobbis y el denunciante Gavazzeni la motivación no era política ni religiosa, sino el “placer personal y la perversión”. Eran “gente con dinero, con reputación, empresarios” que, tras un fin de semana de horror, regresaban a sus vidas normales,"respetables", cómo si nada hubiera sucedido.
Testigos contra el silencio
La fiscalía cuenta con testimonios de peso que rompen años de escepticismo:
👉 Edin Subašić: Exoficial de inteligencia bosnio, quien afirma que en 1993 detectaron a cinco italianos en las colinas. Según Subašić, el servicio de inteligencia italiano (SISMI) llegó a confirmar que habían "interrumpido el safari" en Trieste, pero nunca revelaron identidades.
👉 John Jordan: Un bombero estadounidense que declaró ante el Tribunal de La Haya haber visto a civiles extranjeros con equipos de tiro sofisticados, guiados por militares locales en zonas de francotiradores.
👉 Miran Zupanič: El cineasta esloveno cuyo documental Sarajevo Safari (2022) rescató el tema del olvido y aportó nuevas evidencias gráficas y orales.
"Mi hermano fue asesinado por un francotirador... nunca sabremos si fue uno de los que pagó por hacerlo", declara Džemil Hodžić, del proyecto Sniper Alley Photo.
Una carrera contra el reloj y el olvido
A pesar de la gravedad de los cargos —homicidio agravado, que no prescribe en Italia—, el fiscal Gobbis enfrenta obstáculos monumentales. Han pasado 30 años; se estima que un tercio de los implicados ha muerto y el resto supera los 65 años de edad. Además, mientras las autoridades bosnias prometen colaboración, en Serbia el tema sigue siendo tratado como un mito difamatorio.
La unidad antiterrorista de los Carabineros trabaja ahora para rastrear registros de vuelos y movimientos bancarios de la época. El objetivo es demostrar que, tras la fachada de respetables y adinerados ciudadanos, se esconden despiadados asesinos que convirtieron el asedio más largo de la historia moderna en su campo de recreo personal.
El Documental "Sarajevo Safari" (2022) de Miran Zupanič fue el catalizador que sacó el tema de la sombra. Estos son sus hallazgos clave:
👉El documental presenta a un hombre que trabajó para una agencia de inteligencia extranjera y que afirma haber presenciado cómo los militares serbios trataban a estos extranjeros como invitados VIP. Relata haber visto a tiradores con vestimenta civil de lujo, usando prismáticos de alta gama antes de apretar el gatillo.
👉La "Lista de Precios": Zupanič documenta que existía un sistema de tarifas. Los participantes no solo pagaban por el viaje (unos 80.000 euros actuales), sino que existían bonificaciones por el tipo de blanco. El documental subraya la crueldad absoluta: matar a un niño era el "trofeo" más costoso.
👉 Perfil de los participantes: Además de italianos, el filme apunta a ciudadanos de Estados Unidos, Canadá y Rusia, sugiriendo que existía una red de contactos internacional que ofrecía esta "experiencia" en círculos de élite y de extrema derecha.
👉Para entender por qué esto era posible, hay que visualizar la topografía de Sarajevo. La ciudad está situada en un valle estrecho rodeado de montañas.
Las colinas permitían una visibilidad total de las calles principales, como la famosa "Avenida de los Francotiradores" (Sniper Alley). 👉Los "turistas" no necesitaban entrar en combate; simplemente disparaban desde la seguridad de las posiciones serbias hacia civiles que intentaban conseguir agua o pan.





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