Cómo la mayor promesa de infraestructura del Cono Sur se debate entre el desarrollo soberano, la delincuencia organizada y la claudicación del control estatal.
A partir de un agudo análisis de Carla Fabri en "ABC Revista", profundizamos en una alerta silenciosa que en Cumbre Digital venimos siguiendo de cerca: el avance del neofeudalismo tecnológico. Nos referimos, por supuesto, a la Ilustración Oscura (Dark Enlightenment) y el movimiento Neorreaccionario (NRx).
Futuro Desierto la serie de seis episodios creada por Lucía y Nicolás Puenzo, acaba de aterrizar en Netflix y se presenta como una de las propuestas de ciencia ficción más lúcidas, incómodas y necesarias que ha dado América Latina en los últimos años. No hay robots asesinos ni explosiones. La serie de los hermanos Puenzo propone algo mucho más inquietante: un mundo donde las máquinas nos conocen mejor que nosotros mismos y el Sur Global es el laboratorio perfecto para el extractivismo algorítmico.
La historia económica nos muestra con crudeza incómoda que quien controla la energía detenta una porción sustancial del poder global. Durante el siglo XX, el petróleo fue el motor oculto de conflictos, golpes de Estado y estrategias imperiales. En el siglo XXI, esa pugna no ha desaparecido; simplemente mutó volviéndosé infinitamente más sofisticada.
La historia económica nos muestra con crudeza incómoda que quien controla la energía detenta una porción sustancial del poder global. Durante el siglo XX, el petróleo fue el motor oculto de conflictos, golpes de Estado y estrategias imperiales. En el siglo XXI, esa pugna no ha desaparecido; simplemente mutó volviéndosé infinitamente más sofisticada.
La promesa de una gestión científica y objetiva de la sociedad, oculta un autoritarismo digital que amenaza los cimientos de los principios democráticos.