
La sangre derramada y el puerto que no se negociaba
Gustavo Ve
23 de septiembre de 1850: fallecimiento de José Gervasio Artigas
Cuando José Gervasio Artigas promulgó el Reglamento de Aduanas de 1815 y articuló la Unión de los Pueblos Libres, no planteó solo una discrepancia política: asestó un golpe directo al corazón económico del poder metropolitano.
​La respuesta de la dirigencia porteña fue lapidaria y sistemática. Ya en 1815, el Director Carlos María de Alvear ofreció formalmente a Gran Bretaña el protectorado sobre las Provincias Unidas con tal de sofocar la revolución artiguista.
Doce años después, en 1827, el esquema se repitió bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia: su ministro Manuel José García firmó en Río de Janeiro la infame Convención Preliminar de Paz, renunciando a la Banda Oriental a cambio de defender los intereses del puerto.
El "Protector de los Pueblos Libres" pagó con tres décadas de ostracismo el atrevimiento de defender el trabajo provincial y la soberanía popular.
Murió en el exilio paraguayo el 23 de septiembre de 1850, en la quinta Ybyray, sumido en la indigencia más austera y acompañado por apenas cuatro personas.
| ​Para la oligarquía mercantil de Buenos Aires, el monopolio de la aduana era una caja innegociable. El control exclusivo del puerto no solo concentraba la totalidad de los ingresos fiscales del antiguo virreinato, sino que permitía ahogar la industria del interior en favor del libre comercio británico. |
​Aquella asfixia al ideario federal no concluyó con el deceso del caudillo oriental. Tras Pavón, la hegemonía porteña encarnó en la presidencia de Bartolomé Mitre, inaugurando la sangrienta "guerra de policía": la persecución institucionalizada que derivó en la decapitación del Chacho Peñaloza en 1863 y en el posterior exilio de Felipe Varela tras su derrota en 1867.

​Domingo Faustino Sarmiento sintetizó la doctrina de ese proyecto en 1861 con brutal franqueza: "No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos".
No se trataba de un exabrupto aislado, sino de la plataforma ideológica de un modelo que consideraba la vida del gaucho federal como simple materia prima para la "civilización".
| ​Artigas fue el verdadero pionero de esa dignidad avasallada. Aunque la historiografía oficial pretenda solapar la factura humana y territorial de aquel orden portuario, la causa de la Confederación y la Patria Grande sigue latiendo en la memoria viva de nuestras tierras. |

JUAN GODOY


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