
La narcocultura en Argentina ya no es un espectáculo ajeno. Es el síntoma de un problema profundo que está reconfigurando identidades, estéticas y, lo más grave, los límites morales de una parte cada vez más amplia de la sociedad. La romantización del delito y la normalización de la violencia son los emergentes más visibles de un fenómeno que ha llegado para quedarse,potenciado por la ausencia de los mecanismos de contención del Estado y el abandono a su suerte de los sectores vulnerables que, entre el infierno del delito y la nada de un Estado ausente, eligen como estrategia de subsistencia aquellas herramientas que permiten satisfacer las necesidades mas urgentes,elementales y reales








