
Para quienes vivimos en zonas de frontera, nos es familiar observar el desfile de automóviles y micros atestados de personas que van hacia los países limítrofes o que vienen a territorio nacional,con otra finalidad distinta al turístico. Todo depende de los vaivenes de las economías nacionales y las variaciones en el tipo de cambio. Si nos favorece, vamos.Si les favorece,vienen. Pero más allá de la mera especulación o el ahorro coyuntural ¿realmente vale la pena?








