
El nuevo viejo discurso de la "Modernización"
Gustavo Ve
El discurso de "la modernización" se refiere a la justificación de políticas de reforma a través de la idea de que son necesarias para el progreso social y económico, argumentando que el pasado está obsoleto y atrasado. Se presenta como una transición hacia un futuro más próspero mediante la adaptación a nuevas tecnologías y cambios institucionales, aunque las interpretaciones sobre el "qué" , el "cómo" y el "para quien" de esos cambios, nunca son del todo claras.

Más allá de los objetivos declarados, el discurso de la modernización a menudo sirve para justificar políticas que benefician a los capitales y debilitan seriamente los derechos de los trabajadores.Para ello no dejan de forzar interesadanente la identificación del Estado "moderno" con uno "eficiente" y "transparente", en oposición al otro "populista" , "politizado" y "corrupto".
Este discurso no es nuevo. Se asemeja dramáticamente a lo que se predicaba hacia 1880 o, a fines de los años setenta del siglo pasado.Más tarde,en la década de 1990, regresó con una fuerza arrolladora con la imposición del célebre “Consenso de Washington” desde Estados Unidos.Presentado en aquel entonces, como la cúspide de “lo moderno y eficiente ”, un grupo influyente de economistas , apoyados por los principales organismos internacionales y financiado por empresas multinacionales, accedieron a los grandes medios de comunicación para instalar desde allí sus teorías como novedosas y modernas, a pesar de que varios de sus postulados se remontaban al siglo XIX.
Los medios de comunicación y redes sociales son cruciales para difundir el nuevo componente social del viejo mito de la modernizacion: el modelo del "emprendedor" individualista. |
Hoy, como entonces, insisten con sus propuestas que distan mucho de ser modernas; son todo lo contrario. Si la conquista de una jornada laboral de 8 horas, fue un avance progresista y moderna, exigir su extensión representa todo lo contrario: un claro retroceso para los trabajadores y una idea retrógrada para la humanidad.
El relato de la modernización y el mito del emprendedor.
​El discurso de la supuesta "modernización" en la Argentina contemporánea se articula estrechamente con la mitología del "emprendedor", un paradigma que idealiza la auto-explotación ("su propio patrón") y la creación de empresas a partir de una tríada volitiva: "constancia, audacia y esfuerzo".
​No obstante, esta propuesta constituye una quimera socioeconómica para la mayoría de la población activa, cuya capacidad se limita a su fuerza de trabajo, careciendo del capital necesario para trascender la precariedad. Pese a su inverosimilitud material para trabajadores formales e informales, este relato mantiene una alta eficacia ideológica, siendo internalizado por la franja de ciudadanos aspiracionistas que sustentan el sueño de alcanzar la promesa de la "libertad financiera".
​La modernización sustantiva debería redefinirse como el incremento de la calidad de vida, la ampliación de oportunidades legítimas para la movilidad social ascendente y la disponibilidad de tiempo de ocio cualificado para el desarrollo integral.
Una concepción de la modernidad que privilegie el progreso técnico e industrial sin abordar la equitativa distribución de la riqueza social solo opera como un mecanismo de ocultamiento de las desigualdades estructurales, la alienación laboral y la inalterable concentración del poder económico en las élites tradicionales
​ Construcción y Repetición del Discurso
​En resumen, los medios no son observadores neutrales, sino participantes activos que facilitan la construcción social de la idea de que las propuestas neoliberales representan la única y moderna vía hacia el progreso.
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