
Un fin de año con paz de espíritu y un comienzo con felicidad en el corazón.
El escrito del Pastor es una invitación a no permitir que las malas experiencias dicten nuestras identidades Nos advierte que si permitimos que la ingratitud ajena nos vuelva ingratos, el mal ya habrá ganado. Pero si, como dice el Salmo 34, seguimos "gustando" la bondad de Dios por encima de las amarguras del mundo, nuestra lámpara seguirá encendida, iluminando no solo nuestro camino, sino también el de aquellos que han perdido la fe en lo auténtico. Es una carta breve, potente y profunda para compartir con quienes estan pasando por un tiempo de desilusión y necesitan del consuelo de La Palabra.


















