
La doble moral y el apoyo crítico a las movilizaciones antimineras en Uspallata

Javier Milei y Alfredo Cornejo
Hay, entre quienes rechazan la instalación de la actividad minera y sus consecuencias nefastas para el medio ambiente, los que se niegan a participar activamente en las manifestaciones,caravanazos o marchas en la localidad de Uspallata,porque les urge este interrogante:
¿por qué varios de los manifestantes que -puestos en rol de organizadores o participes activos- alzan su voz contra la minería contaminante, le pusieron su voto a un gobernador como Alfredo Cornejo, un reconocido aliado de Javier Milei y cuyas posturas a favor de esa actividad era de público conocimiento para los mendocinos , desde hace muchos años?

Esta aparente contradicción se complejiza aún más al considerar el discurso libertario del presidente, que promueve una desregulación total de la economía, abriendo las puertas no solo a la contaminación ambiental, sino también a los abusos que el capital privado suele cometer en los ámbitos en los cuales tiene injerencia.
Quienes apoyaron este modelo económico, en teoría, estaban al tanto de estas características y proyectos de "desregularizar" toda actividad económica.. Sin embargo, parece que no imaginaron que las consecuencias de la "modernización del.Estado" los impactaría tan directamente.
La creencia generalizada del votante mileidista era que los recortes y la desregulación impactarían a otros sectores: al empleado municipal "que toma mate todo el dia", al maestro que lucha por un mejor salario y "falta todo el tiempo", o al trabajador estatal "que no hace nada" frente a una computadora.

Ahora la realidad parece golpear de lleno a quienes por malicia,ignorancia o ingenuidad apoyaron el ascenso de Milei y sus aliados provinciales al poder.Quienes decían que las amenazas mileidistas pre-electorales no se iban a concretar, o,a lo sumo, iban a caer sobre el lomo de "vagos y parásitos con la mía", hoy empiezan a darse cuenta que ellos mismos están en la mira: quedarse sin atención médica gratuita, sin educación pública para sus hijos, sin mantenimiento de rutas y caminos, sin asistencia estatal ante catástrofes climáticas (u otras) o sin seguridad y cuidado del medio ambiente ya no es el merecido castigo para quienes "se robaron todo", al decir libertario, "mandriles" y "kukas".
El peso de la realidad ha comenzado a generarles una preocupación palpable. Ante la evidencia que la motosierra de LLA, lejos de ir contra una difusa "casta", no distingue entre propios y ajenos, arremete ciega y cruel.
El "no lo va a hacer" de los ilusos, ya no tiene sentido ni razón de ser.

La amenaza de que Uspallata, un motor turístico de la región, se transforme en un lugar yermo y seco a causa de la mega minería, ha encendido las alarmas y ha impulsado a muchos a sumarse a las protestas, a pesar de haber avalado con su voto justamente lo que está aconteciendo.
De repente, la "irracional voracidad del Mercado y su doctrina de ganancia a cualquier costo" dejó de ser solo un discurso subversivo, más o menos anticuado, y se convirtió en una amenaza concreta para sus propios intereses económicos, particularmente aquellos que están ligados al turismo,al comercio o al negocio inmobiliario.

¿Porqué otras medidas de gran impacto social y económico, impulsadas por el mismo gobierno, han pasado prácticamente desapercibidas para muchos de los actores que hoy claman por la solidaridad de todo el pueblo para sumarse a la cruzada anti minera?
Todavía se recuerda cuando un puñado de docentes manifestaban en el "triángulo" de Uspallata y los residentes -en su mayoría padres de alumnos de los profes reclamantes- pasaban por al lado del grupo,ignorandolos o mirándolos con cierto desdén, por "revoltosos" y "malos ejemplos". Idéntica solidaridad tuvieron los trabajadores del Hospital Chrabalowski cuando se concentraron en reclamo de mejores condiciones salariales
Tambien esta guardado en la memoria aquel triste día del cierre de ANSES,cuando un grupo de no más de diez residentes uspallatinos,se acercaron a la oficina a protestar y brindar su apoyo a quienes quedaban cesantes. Asi quedará en la memoria el actual desguace del correo, la supresión de Vialidad Nacional, o cuando el monopólico transporte de pasajeros comenzó a imponer trabas y complicados requisitos a los docentes y otros profesionales, que viajan a diario en micro desde y hacia Uspallata, para atender las necesidades de la comunidad del Valle de Película.
Tampoco se ha observado una respuesta colectiva y de similar envergadura ante la falta de medidas que favorezcan a personas con discapacidad en el pueblo, como la habilitación de estacionamientos, rampas y la tan necesaria construcción de veredas, elementos básicos para una vida digna y autónoma de adultos mayores y personas con movilidad reducida.

Esta disparidad en la reacción sugiere que, para un sector de la población, el activismo antiminería podría estar impulsado más por una defensa de intereses económicos comerciales directos, que por una preocupación genuina e integral por el bienestar social y ambiental de las comunidades que habitan la Alta Montaña.
La movilización, en este contexto, no sería tanto una cruzada por el bien común, sino una respuesta pragmática ante la inminencia de un daño económico a sectores puntuales.
En esta compleja trama de apoyos parciales a las movilizaciones antimineras,se impone una reflexión profunda sobre las motivaciones que subyacen.
¿Es el ambientalismo un fin en sí mismo, o un medio para proteger intereses más particulares?. La respuesta, en la Alta Montaña mendocina, parece estar atravesada por más especulaciones e intereses de lo que a primera vista podría parecer.




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